Entrevistas

JAVIER en SOFÍA

Él es vasco, español, europeo, es un cosmopolita de verdad. Ha vivido y trabajado en distintas ciudades del mundo. Nos conocimos en Nueva York sin sospechar ninguno de los dos que algún día íbamos a coincidir trabajando en Sofía. Desde septiembre del año pasado él está en la capital búlgara de director del Instituto Cervantes de Sofía. Ha traído consigo la ambición del espíritu norteamericano, la fina estética del alma europea y la curiosidad del descubridor. Nos encontramos un domingo en el Jardín de los Doctores, uno de los sitios de la capital que más queremos los dos. Él estaba con la pequeña Mika, un Jack rusel terrier travieso que recientemente ha formado parte de su familia de chicas.  Le pregunté varias cosas que llevo tiempo curioseando sobre su vida. Aquí está toda la conversación con Javier Valdivielso.

DSC_3050Meglena: Siendo parte del equipo del Instituto Cervantes tú has hecho un recorrido impresionante por el mundo trabajando en la red de la institución. ¿Cuáles han sido tus ciudades de destino?  ¿Podrías describirlas en una sola palabra, incluyendo Sofía, por supuesto?

Javier: Mi recorrido comenzó en Casablanca, una ciudad de frontera entre el Marruecos tradicional y el moderno. Casablanca es dinámica, caótica, llena de una luz blanca que nace de un Atlántico abierto y la cercanía con el sur, con el desierto muy cercano.

Rabat fue la segunda ciudad, también en Marruecos, tranquila, verde, cubierta por jardines.

El salto a Europa llegó con Roma, la ciudad más bella del mundo, una gran Señora un tanto rancia y envejecida pero siempre consciente de sus tesoros escondidos tras doblar cada esquina.

Nueva York supuso llegar a América. Nueva York es una ciudad que tienes la impresión de haber visto antes. Activa, dinámica, vital, apabullante, y también dura, llena de muchos y diferentes mundos.

La vuelta a Europa se produce con Sofía. Es una ciudad sencilla que acoge con ternura, con una modestia que enternece, oscura en invierno, verde y viva en primavera.

M.: Son muchos años ya dedicados a la institución, ¿qué es lo que te hace seguir perteneciendo al Instituto Cervantes?

J.: El Instituto Cervantes es una institución joven con una gran fuerza que te permite trabajar en un entorno cultural y académico. También ofrece una vida de destinos, reinicios, nuevos países y retos que me resultan muy estimulantes.

 M.: ¿Cómo te sentiste al recibir la noticia de que serías el director del Instituto Cervantes de Sofía?DSC_3021BW

J.: Fue una gran alegría por la oportunidad de ocupar un puesto de director. No era mi destino previsto. Sofía se convirtió así en un lugar por descubrir, una ciudad de la que tenía muy poca información, un espacio que va a marcar mi vida.

 M.: ¿Crees que hay algo de la experiencia en otras ciudades que podría serte útil aquí?

J.:  Sí, todo. Cada experiencia en un destino diferente ha sumado algo, también puede que me haya restado, pero todo está allí y me da una capacidad de entender mi proyecto profesional en Sofía.

M.: Los meses que llevas viviendo en Bulgaria te han servido para aprender algo nuevo / te han revelado algo nuevo sobre el mundo o sobre ti mismo?

J.:  Ocupo un puesto de director por primera vez. Tengo una larga experiencia pero estoy aprendiendo. Bulgaria me ha mostrado personas sencillas, inteligentes y acogedoras. También una experiencia personal apasionante que me transforma.

 DSC_3040-1M.: En Bulgaria tú no paras, cada día estás en sitios diferentes, ¿cuál es el secreto mejor guardado que te han revelado o que tú solo has podido descubrir?

J.:  El entramado cultural de Bulgaria se está construyendo. Hay fundaciones y organizaciones muy consolidadas y, luego, una red de jóvenes con ganas de cambiar el país, modernizar, arriesgar.

 M.:¿Cómo descansas, qué es lo que te da fuerzas y energía?

J.:  Siento que mi trabajo me estimula, cada día es diferente y el proyecto es una oportunidad única.

 M.: Nunca te llega el tiempo para….

J.:  Repartir mi tiempo entre mis niñas, la persona que me acompaña y el trabajo en el Cervantes. Y leer, más cine, música…

M.: Están por celebrarse dos de las actividades más significantes para la comunidad hispanohablante en Sofía: la Semana del Cine Español e Iberoamericano y El Día E, vamos a hablar de ellas. Dentro de la  Semana del Cine, el Instituto Cervantes va a presentar dos películas Loreak (2014) y Buscando a Eimish (2012). Le selección la has hecho tú, ¿no?, ¿por qué has optado por esas películas?

J.:  Sí, en el Instituto Cervantes elegimos estas dos películas. “Loreak” proviene del cine vasco y en vasco, se presentó en el Festival de Cine de San Sebastián, tuvo varios premios internacionales, también estaba entre los nominados para los Goya. Uno de los objetivos del Instituto Cervantes es promover las producciones culturales en los idiomas cooficiales como el gallego, el vasco y el catalán. “Loreak” cumplía ese objetivo y es una película que tenemos que apoyar para que se conozca internacionalmente. “Buscando a Eimish” surgió por una propuesta de Begoña, compañera del Centro, que es amiga de la directora, Ana Rodríguez Rosell. Con la película traemos a la directora por lo que es una oportunidad de poder entablar una conversación con el público búlgaro.

M.: Siendo tú del País Vasco, ¿crees que se puede hablar de cine vasco y cine español?

J.:  Siendo diplomático, te respondería que se puede hablar de buen y mal cine. Eso sí, todas la producciones que se realizan en España son cine español con toda la diversidad que ello supone por la enorme riqueza cultural de este país.

 M.:¿Me podrías decir 5 nombres que son referentes de la cultura vasca?

J.:  Me atrevería a darte varios nombres de creadores de finales del siglo XX e inicios del s. XXI, algunos ya fallecidos pero importantes para conocer qué es la cultura vasca:

Eduardo Chillida, escultor

Jorge Oteiza, escultor

Mikel Laboa, músico

Bernardo Atxaga, escritor

Kepa Junkera, músico

Gabriel Aresti, poeta

Y muchos más: Sistiaga en pintura, Querejeta como productor de cine, etc.

M.:¿A qué se debe, en tu opinión, el éxito de la gastronomía vasca?

J.:  Todo nació con un grupo de cocineros que en los años 70-80 del siglo pasado comienzan a reinterpretar una cocina tradicional vasca con influencia francesa. Es un eco de la Nouvelle Cuisine francesa que llega al País Vasco. Son, en cierta manera, los pioneros de una modernización global de toda la gastronomía española sobre una base tradicional.

M.: Tú eres de San Sebastián, si alguien dispone de tan solo un par de horas para estar en la ciudad, ¿qué le recomendarías hacer para conocerla mejor y para sentir el auténtico espíritu de la ciudad?

J.:  Recorre todo el perfil marítimo de San Sebastián desde el Peine de los Vientos de Chillida hasta el Paseo Nuevo. Tendrás hambre. Entra en la Parte Vieja y dirígete a la calle 31 de Agosto, entra en “Fuego negro” (moderno), “La cepa” (tradicional) o “La cuchara de San Telmo” (moderno). Come, bebe y disfruta.

 M.: Según algunos ejemplos de la cultura española que también tienen su éxito fuera del país (me refiero a la película 8 apellidos vascos de Emilio Martínez-Lázaro y la obra teatral Burundanga de Jordi Galcerán) se deja la impresión que los vascos han aprendido a reírse de sí mismos, ¿crees que esa así?

J.:  El País Vasco ha vivido unos años de plomo muy duros y sangrantes. Ahora, cualquier ejercicio de ironía sobre nosotros mismos es bueno y necesario. No somos tan importantes y puede que hasta seamos divertidos.

M.: También se acerca el Día E, la fiesta de todos los que hablamos español, ¿tú por qué crees que es bueno aprender y hablar español?

J.:  El idioma español vive su momento histórico. Hay que aprovecharlo. Lo hablan más de 500 millones de personas y detrás hay una rica y variada creación cultural.

 M.: Tú palabra favorita en español es…

J.:  Libertad

 M.: ¿Y por qué?

J.:  La defensa de la libertad y de los derechos humanos suponen la base de nuestros valores.

 M.: ¿Y cómo es en euskera?

Askatasuna.

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