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Los amigos: Assen

Assen Kokalov es uno de los mejores regalos que el Liceo de Español en Bulgaria me ha hecho. Estamos unidos por una amistad preciosa que no necesita la comunicación continua, lo importante es que cada vez que nos vemos (suele ser una vez al año) seguimos siendo capaces de compartir nuestros secretos más íntimos. En estos momentos Assen vive en Estados Unidos donde enseña español en una de las grandes universidades, se está especializando en Literatura y Cine de América Latina, viaja mucho, publica, estudia la relación entre el cine, la literatura y la sexualidad en los países de Sudamérica. Lo hace con toda la naturalidad del mundo pero poniendo a la vez mucha pasión que consigue transmitir a sus estudiantes y a sus amigos. Compartimos en ese blog una conversación sobre su camino del Liceo de Español en Sofía a las librerías de Buenos Aires, una charla sobre todas esas cosas que nos unen y que ambos queremos.  

¿Cómo empezaste a estudiar español? ¿Ha sido por la escuela, por el idioma o una casualidad?

Bueno, yo empecé a estudiar español más o menos por casualidad. El sistema educativo búlgaro tiene algunas particularidades interesantes. La mayoría de las secundarias (por lo menos en aquel tiempo) eran escuelas de lenguas y al ingresar a la secundaria tuve que escoger cuál idioma iba a estudiar. Ya que sabía algo de inglés no quería ir a una secundaria inglesa, entonces las opciones que quedaban eran alemán, francés y español. En aquel tiempo no sabía nada de español y muy poco de España pero el alemán y francés no me atraían para nada. Y bueno, lo que quedó entonces era el español así que me inscribí en la secundaria española – El Instituto Bilingüe “Miguel de Cervantes” en Sofía – y pasé unos cinco años lindísimos en aquel lugar. Como era un escuela que sigue aquel sistema que llaman “de inmersión” terminé aprendiendo la lengua española casi sin darme cuenta.

 Mientras estábamos en la escuela, tú formaste parte del teatro escolar, me acuerdo que lo hiciste con muchas ganas, el grupo también fue invitado a actuar en España y en otra ciudad europea si no me equivoco. Cuéntame algo más sobre esa experiencia tuya.

A mí el teatro siempre me ha gustado. Es un gran arte y a veces me da un poco de lástima que las nuevas generaciones en algunas partes del mundo (los EE.UU.) no lo aprecian mucho. Lo que pasó en la secundaria era que había un grupo de teatro. Un día, junto con una amiga decidimos ir a un ensayo, ya que dicho grupo había anunciado que precisaba de sangre nueva. Allá mismo hicimos una pequeña audición y parece que me fue bastante bien porque me ofrecieron juntarme al grupo. Fue un grupo muy ameno y la pasamos bastante bien. Las dos profesoras que lideraban el grupo, Dimitrova y Asparujova, eran personas increíbles y nos daban muchísima libertad tanto en la esfera de la actuación como en la privada cuando teníamos que viajar con ellas. De hecho, una vez fuimos a Valladolid donde pasamos unos diez días, creo.  Fue mi primera vez viajando por el extranjero y quedé muy impresionado con el modo en que Julia Dimitrova nos trató durante aquel viaje. Nos trató como gente madura, con mucho respeto y siempre con un humor buenísimo y al mismo tiempo un poco sarcástico. La verdad es que de ella aprendí mucho de cómo manejar a mis estudiantes. He llevado varias veces grupos de estudiantes universitarios al extranjero y me gusta pensar que trato a mis estudiantes de un modo similar al que ella nos trataba a nosotros durante aquel viaje corto a Valladolid.

Más tarde, cuando me fui a la universidad en Los Ángeles seguí con la actuación. Allá también había un grupo de teatro en español y participé en varias de sus obras. Viajé con ellos a diferentes partes de los EE.UU. e incluso una vez fuimos a actuar en Hungría. Fue una obra chicana y en Europa había bastante interés en el ambiente académico sobre el tema del teatro chicano por aquel entonces. Así que presentamos dicha obra en un congreso en la ciudad de Pecs. En general mi experiencia con el teatro en la universidad fue bastante positiva también. Cuando hice mi maestría en Phoenix, escribí mi tesina sobre el teatro argentino de fines de la época de la última dictadura. Esta fue una experiencia diferente, ya que no estaba actuando sino considerando el teatro desde una perspectiva más analítica. Al mismo tiempo me di cuenta que es difícil analizar obras de teatro sin poder ver la actuación, basándose solamente en una parte del teatro—el texto escrito. La verdad es que desde entonces no he vuelto a escribir trabajos críticos sobre teatro pero cada vez que voy a Buenos Aires trato de ir al teatro todo lo que pueda. Para mí la capital argentina tiene el mejor ambiente teatral del mundo. Uno puede ir a ver un espectáculo diferente cada noche y los precios son muy accesibles. Es una ciudad que verdaderamente vive el teatro.

¿Te gustaría volver a actuar?

No sé si me gustaría actuar de nuevo. Lo hice mi primer año como profesor universitario. Participé en el espectáculo de la universidad donde trabajo. La diferencia era que fue mi primera vez actuando en inglés – y además un inglés arcaico, ya que fue una puesta de Henry IV (Part I) de Shakespeare. Había frases enteras cuyo significado no entendía y me las tenían que explicar. Tuve el rol de Glendower—un aristócrata galés. Me divertí mucho con los otros actores pero es un compromiso tremendo que requiere muchísimo tiempo y esto es medio difícil cuando uno tiene que dar clases, publicar y participar en un montón de comités administrativos como lo requiere el trabajo en una universidad estadounidense. A lo mejor un día lo haré de nuevo porque la verdad es que uno termina pasándola rebién.page

¿Cuál es el papel del español en tu vida?

Un rol cardinal, ¿no? Ahora soy profesor de español en una universidad de los Estados Unidos. Lo que se llama aquí un Assistant Professor of Spanish. Básicamente el español me da el pan. Mi especialización es la Literatura y Cultura Latinoamericanas con enfoque en los países del Cono Sur, el cine y el género/sexualidad. Siempre cuando pueda viajo a un país de habla hispana, me encanta la cultura, la gente, los paisajes. En realidad es una pasión. Espero que pueda trasmitir un poco de esta pasión a mis estudiantes también, ya que el idioma español abre las puertas a una cultura y una gente impresionante.

¿Has viajado varias veces con tus estudiantes a América Latina? Qué sitios has visitado, cuéntame más sobre eso.

Con estudiantes he ido a México, Perú y Argentina. Yo no diría que voy seguido, ya que solamente he ido con estudiantes tres veces. Es muy lindo ir con estudiantes que no conocen esta parte del mundo porque inevitablemente ellos quedan enamorados con los países que visitan. Abren los ojos y ven cómo vive el resto del mundo. En general los estudiantes estadounidenses no viajan al extranjero tanto como los de otros países así que tienden a ser un poco más asilados del resto de mundo. Cuando terminan viajando terminan asombrados y es divino presenciar este asombro. Al mismo tiempo es una faena bastante difícil precisamente porque no tienen mucha experiencia viajando. No saben que hay cosas que no deberían comer y a veces ignoran algunas señales que anuncian el peligro. Puede ser un trabajo estresante viajar con ellos y por esto trato de no hacerlo tan seguido.

Describe con una o dos palabras todas esas ciudades: ¿cómo te sientes al estar a solas en dicha ciudad?

¿Cada ciudad? ¡Pero hay tantas! A ver algunas

México – un caos antiguo

Buenos Aires – alegría porque estoy allá, tristeza porque sé que me tendré que ir

Santiago de Chile – las alturas, de las montañas, de los edificios

Río de Janeiro – la gente en esta ciudad me enamora; la pasión de la gente

Puerto Vallarta – mi paraíso tropical y el deseo de volver;

Salvador de Bahía – exuberancia, la necesidad de saciarme con la comida bahiana

Barcelona – la amistad, la libertad, el libertinaje tal vez

Lo que sí sé es que Buenos Aires es tu destino preferido, ¿qué es lo que tanto te atrae en Buenos Aires?

¿Quién sabe? Tal vez el hecho de que queda tan pero tan lejos, jajaja. Tiene una vida cultural impresionante. El teatro, la opera, el cine. Siempre hay algún evento cultural extraordinario. El nivel de la producción cultural es realmente asombroso. Las librerías, creo que es la ciudad con más librerías por persona en todo el hemisferio occidental. Hay unas librerías donde uno se puede perder y pasar desapercibidamente todo el día. La comida—yo escribo crítica literaria no soy un poeta y creo que necesitamos un poeta para poder describir lo que yo siento por la comida y el vino argentinos. La arquitectura, los cafés—es una ciudad bellísima en mi parecer. Y, claro, la gente. Definitivamente los porteños no son la gente más amable o cariñosa del mundo pero son muy divertidos, muy interesantes y de alguna manera muy auténticos, en el sentido de que son honestos y no temen desafiarte en cualquier momento.page1

 Acaba de salir tu segundo libro. Siempre he querido saber más sobre las cosas que publicas: crítica, artículos, libros. ¿Cuáles son los temas que más te interesan?

Ser parte de la academia estadounidense significa que uno tiene que publicar, aunque no tenga ganas, jejeje. A mí me gusta analizar productos culturales así que no me cuesta mucho publicar pero a veces el hecho que tengo que hacerlo puede ser un poco duro. En general mis publicaciones manejan los temas del género, de la sexualidad, de lo prohibido, de lo perverso, de lo escandaloso. Lo que ha llegado a llamarse queer en inglés, una palabra que ya se utiliza bastante dentro de los campos académicos latinoamericanos también. Lo queer es aquello que existe en el margen de la sociedad, lo que desafía el buen gusto, lo que lucha para existir y para ser visto. Una de mis películas favoritas que maneja excelentemente el tema de lo queer es la argentina XXY. Trata sobre un/a adolescente intersexual que vive en una parte remota de la costa uruguaya con su familia. Parece una joven pero en realidad tiene los órganos sexuales de ambos sexos y toma pastillas hormonales para prevenir la masculinización. Entonces su madre invita a un cirujano de Buenos Aires con su familia para ver si a Alex (la persona intersexual) la pueden operar y transformar en la joven perfecta. Lo que primero que hace Alex es seducir y penetrar al hijo del cirujano. Ella no quiere seguir tomando las pastillas, no quiere que le corten el pene pero tampoco quiere ser un hombre. Le gusta ser Alex—un ser indefinido. Al mismo tiempo Alex se rebela contra sus padres que no quieren que el resto del pueblo sepa que ella es intersexual. Alex es una representación bastante pura de lo queer—es como es, no quiere ni necesita definirse en términos de sexo u orientación sexual. Lo que quiere es ser como es y no tener que esconder quién es.

Mi último libro “La novelística de Luis Benítez” maneja el tema de la sexualidad pero también maneja temas nuevos para mí—la construcción de la historia oficial y del mito dentro del contexto argentino. Argentina tiene algunos mitos culturales nacionales muy fuertes tales como Eva Perón y Carlos Gardel, por ejemplo. Existe una tradición profunda de veneración e idolatría frente a ellos y dentro de las novelas de Benítez hay un intento de deconstruir los origines de estos mitos desde una perspectiva literaria. En mi crítica yo exploro los diferentes modos en que Benítez se aproxima a estos mitos, a las maneras en que sus novelas los desnudan y al mismo tiempo critican la necesidad de su sociedad de inventar tales mitos y de revivirlos en momentos de crisis.

¿Cuáles son los escritores latinoamericanos que más te gustan, cuáles son los libros que volverías a leer?

Mira, a mí mucho no me gusta volver a leer libros o volver a ver films. Ya que parte de mi trabajo es analizar obras literarias o fílmicas, cuando analizo un film o una novela, tengo que volver a ver el film o leer la novela muchas veces así que cuando leo por placer no me gusta volver a leer novelas. Además hay tanto libro que todavía me queda por leer… Eso sí, tengo escritores favoritos. Primero algunos de los clásicos: Borges, Cortázar, Vargas Llosa, Lispector, Puig. De los escritores más contemporáneos argentinos me encantan Lucía Puenzo, Leopoldo Brizuela, Ricardo Piglia. También el brasileño Caio Fernando Abreu, el colombiano Fernando Vallejo, el peruano Jaime Bayly.

En el contexto de la Literatura de América Latina, ¿tú crees que las formas literarias cortas son una respuesta de las necesidades del mercado y de la moda en la búsqueda de los lectores?

Dios mío, las necesidades del mercado… Una gran parte de los lectores de hoy, especialmente los jóvenes, están acostumbrados a textos más cortos. Existen los blogs de la red y también tenemos a esta maravilla tecnológica que es Twitter. Una estudiante mía me decía que lee las noticias en Twitter lo que claro no permite un análisis muy profundo de lo que sucede en el mundo hoy en día. Al mismo tiempo, la saga de Harry Potter no tenía nada de breve y lo mismo pasa con las novelas de Juego de tronos. Ambos estos textos son muy populares dentro del contexto latinoamericano aunque no sean producciones autóctonas de la región. Creo que el mercado, que es una bestia muy resistente, sabe ubicar y explotar los diferentes tipos de formas literarias y  hay espacio para todo y todos. Dentro del contexto latinoamericano también tenemos escritores como Vargas Llosa e Isabel Allende cuyos libros, que no son breves, generan éxitos comerciales regularmente.

Ahora mismo en Buenos Aires „está de moda“ leer…

Esta pregunta te la contestaré a fines del mes cuando estoy en Buenos Aires 🙂

La relación de la literatura y el cine de América Latina es…

Muy complicada. Como sabes yo escribí mi tesis doctoral sobre el tema de la adaptación cinematográfica latinoamericana y luego publiqué mi primer libro sobre este mismo tema basándome en mi tesis doctoral. Obviamente para una respuesta más completa será mejor leer el libro 😉 En términos generales uno de mis argumentos principales es que no debemos juzgar un film o un libro basándonos en el libro que el film está adaptando o en el libro que fue adaptado para el film algo que, desafortunadamente, ocurre con mucha frecuencia. La frase “bueno, el libro es mucho mejor” ya se ha convertido en un cliché que simplifica terriblemente las diferencias que existen entre los dos artes. Es importante reconocer que la adaptación cinematográfica crea un diálogo entre dos artes muy diferentes y su propósito no es imitar algo que ya existe (un texto literario), sino construir algo nuevo a base de una conversación intertextual. Al fin y al cabo toda la producción cultural es  una conversación intertextual entre obras que se crean en un preciso momento histórico y aquellas obras creadas antes del momento histórico en cuestión. Decir que “el libro fue mucho mejor” es como comparar La Odisea de Homero con Ulises de James Joyce y decir que la obra de Homero era mucho mejor.

asen_final

Aunque este es el mejor final para esta conversación, no te puedo ahorrar lo último que tengo previsto pedirte, la lista de las películas que tú me recomiendas incluye…

Solo unas cuantas:

XXY

El beso de la mujer araña

Doña Herlinda y su hijo

Amores perros

Y tu mamá también

Sin dejar huella

Danzón

Central do Brasil

Wakolda

El niño pez

Kamchatka

El secreto de sus ojos

El laberinto del fauno

Un año sin amor

La teta asustada

…y un cortometraje brasileño que puedes encontrar en youtube – Sargento Garcia.

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